Violencia sin conciencia

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viki-morandeira

Hay un tipo de violencia que infinidad de veces pasamos por alto. Un tipo de violencia que no deja herida visible, que no deja rastro en una exploración médica. Un tipo de violencia mucho más perjudicial, ya que afecta internamente a quien la recibe.

Por favor, presta atención a las siguientes situaciones:

Están sentados a la mesa, tu hijo esta revoltoso, le llamas la atención con calma y aún así, sigue. Finalmente tira su bebida.  Le levantas la voz diciéndole: - Es que ya sabía yo que esto iba a pasar. Lo estaba viendo venir. Es que eres torpe, no puedes hacer nada bien, no hay forma de que te comportes como una persona normal.

Tu pareja está leyendo un libro sobre un tema (cualquiera) y tu expresas tu opinión de la siguiente manera.: - ¡Ay que ver! Yo no sé como la gente puede creerse esas patrañas. Son todas chorradas, ¿¿no se dan cuenta que la gente no es tonta para creerse eso??

Le has pedido a alguien que te hiciera un recado, y se ha confundido. Como tienes confianza, le sueltas: - ¿Cómo no has visto que no es lo mismo? Yo te he pedido XX y me has traído ZZ. Se nota a la legua que no es igual, hasta un tonto lo vería.

En estos tres casos, y en millones más que se producen a diario, estamos hiriendo gravemente a la persona con quien interactuamos.

En  primer lugar, porque estamos cometiendo el error de “calificar” a la PERSONA y no la acción. Nadie es tonto por cometer un error, nadie es un incapaz por no hacer algo bien, nadie es un imbécil por tirar algo al suelo.  Más que nada porque las personas, incluidas nosotras mismas, intentamos hacer las cosas bien. No lo hacemos apropósito. Tu hijo no tira su bebida a propósito, tu amiga no equivoca la marca apropósito, tu esposo no hace las cosas mal a propósito.

En este caso, la Violencia es contra la autoestima de la persona a la que le gritamos.

Tu hijo, además del mal rato que pasa por haber comprobado que ha hecho algo mal, que tú tenías razón que iba a tirarlo, además de tener que lidiar con su propio sentimiento de culpa, ahora tiene que cargar un sentimiento nuevo. El sentimiento de SER UN INUTIL.

En segundo lugar, cuando calificamos de una manera despectiva a quienes creen, apoyan o comparte determinada ideología, creencia u opinión, estamos igualando a esa persona con aquellas de las que he hablado tan despectivamente. En este caso, además de herir la autoestima de la persona, también le creamos una rara sensación de SER INAPROPIADO.

¿Por qué? Porque generalmente, las personas queremos agradar, queremos ser queridos por aquellos con quienes compartimos lazos afectivos, familiares, etc. Entonces, para mantener la unión con esta persona, (que tacha de tontos a los que creen en “esas” patrañas)  el afectado empieza a ocultar su opinión, empieza a ocultar una parte importante de si mismo. Con el tiempo, esta sentimiento de “no poder hablar” de lo que opina, va haciendo mella en la relación, alejándole de quien ha sido tan vehemente o tajante al opinar.

¿Qué te aconsejo?

  • Las personas no hacen las cosas mal a conciencia. Cometen un error y bastante tienen ya con su propio sentimiento de culpa, para que encima nosotras vayamos y le pisemos la cabeza.
  • Nuestra opinión no tiene porqué ser LA VERDAD, cada persona tiene derecho a opinar, creer, apoyar las creencias, filosofías u opiniones que desee, y que su opinión debe ser respetada aunque no la compartamos.
  • Hacemos más daño “colateral” con nuestras palabras que con un golpe, ambas cosas deberían aprender a controlarse.
  • Detecta los episodios de violencia por inconciencia, y entrénate para cambiar.

Desde el Coaching y la Inteligencia Emocional, podemos aprender técnicas y herramientas muy útiles para mejorar nuestras relaciones personales, para hacerles un gran favor a nuestros hijos, y dejar de herir su autoestima.

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