La Roja

No sería justo dejar pasar la ocasión de magnificar el acontecimiento más popular y consensuado de nuestro País, en un tiempo tan escaso de gestos y actuaciones dignas de registrar en el Libro Contable, con saldo a favor, y en beneficio de toda la ciudadanía española.
Es imposible, permanecer impasibles, frente a la obviedad de unos jóvenes, nuestros jóvenes de la Selección Española, que no solo han cambiado la forma de jugar al fútbol, a nivel mundial, mejorándola; y sin parangón en toda su historia, en cuanto a dominio del balón, ingenio en el regate, compenetración total entre sus miembros, entrega energética y anímica, integral, con una salud emocional, demostrada inquebrantable… y que además, y a pesar de su juventud, están dotados de una consciencia diáfana, percibiendo y haciendo suyas, la necesidad e inquietud de todo un País, por salir a flote con dignidad.
Es un convencimiento personal, el que me induce a afirmar que la capacidad de amar de estos muchachos, y su intuitivo entrenador, a la cabeza, es lo que les ha mantenido serenos en todo momento, sin ver en el campo de juego más que a adversarios eventuales, a los que han sabido vencer, con nobleza e impecables herramientas, como el respeto y la bravura, aunadas en todos ellos, por la calidad humana que les distingue.
Su dimensión para el juego, ha ido mas allá del balón y los palos… han sido capaces de implicar a toda una nación, en demostrar, que con asertividad, y juego limpio SE PUEDE GANAR la partida, a la adversidad, la decepción y las traiciones.
Con su comportamiento global, han demostrado que el valor y la fe por “el buen hacer”, con constancia y sin desánimo; pueden verse los frutos.
Es cuestión de “resistir” siendo fieles a su fuerza interior, a su yo íntimo que les dice, confía, vas bien, no te fijes en los zarpazos que desde el exterior quieren debilitarte… y por encima del agotamiento individual, y sus tendencias territoriales, han sabido imprimir el sello de la nobleza y el agradecimiento hacia una afición, ¡qué digo afición!, hacia toda una ciudadanía entregada desde todos los puntos de la Península, Islas, y África española, en estos momentos, más española que nunca quizá; donde la generosidad de estos muchachos, nos ha enseñado, que por encima de todo, siguen prevaleciendo comportamientos reales, que dignifican la condición humana, y reivindican la fraternidad por encima de cualquier tendencia elitista.
La peculiaridad de disfrutar con los niños, el triunfo y la felicidad de hacer algo bueno para la colectividad, sin “alzacuellos” ha sido el broche de oro, que ha colmado el vaso de la grandeza humana.
La lectura de “evento trascendental” desde el deporte, que deberíamos absorber, es tan encomiable como cualquiera de los hallazgos científicos que se dan cada día, con trascendencia para toda la Humanidad.
Y la diferencia entre el acontecimiento científico trascendente, y recogido de inmediato entre las paredes de cualquier laboratorio multinacional; para encarecer y dificultar el acceso a la población del fenómeno especial, está marcado por esta Selección; por su aportación valiente, generosa y fraternal; dando ejemplo de humanidad compartida a nivel mundial, abierto y sin restricciones, ¡hasta para con los vencidos!.
Ellos, sin dudarlo, han dado lo mejor que tienen, desde su rebosante energía joven y sana, con total entrega y profesionalidad con mayúsculas, al mundo, nuestro mundo, que tan necesitado está de muestras y ejemplos solidarios y efectivos, con grandeza; como la de estos muchachos, que más allá de toda tendencia elitista, y esnob, son valientes para demostrar su calidad humana sin etiquetas, dentro y fuera del tiempo de Juego, haciéndonos partícipes a todos hasta de la felicidad mas entrañable, como fue el compartir con sus familiares, un momento tan especialísimo para sus vidas, y las nuestras, haciéndonos sentir no solo espectadores, si no también partícipes de su alegría cercana y cálida, entre sus niños, y jugando con ellos, como niños grandes también.
Es con “gente” como ellos, que no puedo evitar empezar a creer que un mundo diferente, una sociedad diferente y mejor, más humanizada puede darse. Que, es posible. Y me arriesgo a pensar, que no soy la única. Ellos, nuestros jóvenes lo están demostrando. Al tiempo me gustaría establecer la similitud – sin entrar en política – de los jóvenes valientes, que se decidieron a despertar, manifestándose un 15 M, para decir a la Sociedad, que ésta, tiene que cambiar. Así sin violencia, dando el pecho y el alma en cada momento requerido y aprovechado como oportunidad de oro, para mostrar al mundo que aún queda grandeza de espíritu en los corazones suficiente como para cambiar y construir…
Quizá llega el tiempo de evolucionar socialmente, sustituyendo las armas y la violencia, con muestras colectivas de heroica creatividad e ingenio; donde se empiece a reconocer la capacidad de superación del ser humano, desde la salud mental y física de la ciudadanía.
Nuestra ciudadanía sufrida y constante, sin tirar la toalla, sin abandonar en tiempos duros, peleando el puesto de trabajo digno, depurando la Justicia, rebelando y denunciando la mediocridad política… desde la pureza y la fuerza, de una juventud despierta… nos merecíamos ya un disfrute como el que nos ha brindado la Selección Española de Leyenda, que todos veneramos, desde el respeto y la admiración.
Y que no se engañen los incrédulos, los estoicos, porque esta Selección ha demostrado que se pueden hacer realidad las utopías, sin miedo a manifestarlas con altura.
Al tiempo, quiero pedir disculpas a la Selección al completo, por no mencionar uno a uno sus nombres, que aun perdurables en mi recuerdo, temo obviar alguno de forma inmerecida, reconociéndome neófita en esta afición, contagiosa, como no podía ser de otra manera, por la calidad humana y profesional reconocida para con todos estos muchachos, y la maestría grandiosa de su entrenador D. Vicente del Bosque, por su sabiduría al descubrir su alto e integral potencial, de todos y cada uno de sus seleccionados, en el trascurso de estos años de bonanza deportiva para el deporte español en general, y en todos sus ámbitos, con la entrada de un nuevo, prometedor y ¡sorprendente Milenio!. Si alguna vez existió un siglo de oro español, desde las Artes, hoy, ahora, es el siglo de oro español desde nuestro deporte.
Chicos, una vez más, gracias por aportar vuestro granito de arena, en la construcción de una nueva forma de concebir la vida social, mundialmente.
Lara Ruiz Ch.
Lara Ruiz Ch.
Escritora, Licenciada en Arte Dramático y Periodista homologada
Las Palmas de Gran Canaria









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