Cinco pilares para apoyarnos en los momentos de cambios

Vivimos tiempos de cambios. Los estamos experimentando a nivel social y a nivel personal. Cambios en la economía, en los empleos, cambios en nuestra manera de vivir, de relacionarnos, cambios en nuestro mundo interno, en nuestra salud, en nuestra conciencia, etc.
Nuestros cerebros primitivos lanzan la alarma ante estas circunstancias, porque valoran cualquier situación en términos absolutos: vida o muerte. Si algo supone una amenaza, decide que está en juego nuestra supervivencia y el miedo se dispara.
Necesitamos saber que experimentar miedo ante los cambios es, por tanto, natural y que el juego consiste en hacernos cargo de nosotros mismos para crear la respuesta más óptima ante lo que estemos sintiendo.
¿Cómo podemos apoyarnos?
Cinco pilares básicos pueden sernos de gran ayuda:
ACEPTACIÓN
Rechazar o negar la realidad crea una intensa fricción en nuestro interior. Podemos enfadarnos por lo que está ocurriendo o sentir que la vida es injusta; podemos dejar que la tristeza nos invada o que el miedo nos engulla; podemos esconder la cabeza bajo el ala y hacer como que nada sucede. Pero lo cierto es que todo esto sólo empeora las cosas. A la situación le añadimos mucho sufrimiento con nuestra actitud.
Aceptar es crear un espacio para todo lo que sentimos, sin juicios, sin comparaciones. Abrirnos a esa realidad que se ha presentado en nuestra vida y fluir, sin oponer resistencia.
Aceptar es reconocer lo que es. Nos aflojamos y observamos todo lo que sucede y lo que sentimos, sin pelearnos con nosotros ni con las circunstancias. Tengo delante lo que tengo delante y ahora yo decido cómo quiero vivir este momento.
RESPONS-HABILIDAD
Si. Has leído bien. Respons-Habilidad es la capacidad de dar respuesta. No es culpa ni pecado. Sucede algo y, en lugar de reaccionar como siempre, podemos crear una respuesta diferente que sea más operativa.
Respons-Habilidad significa que elijo hacerme cargo de mí en estas circunstancias. Elijo dejar de buscar culpables fuera y elijo dejar de permanecer en la queja y en el victimismo.
Si creemos que hemos cometido un error o que hemos metido la pata, está muy bien reconocerlo. Esto nos permite aprender y seguir avanzando. Nos posibilita rectificar -si estamos a tiempo- o pedir disculpas, si creemos haber ofendido a alguien. Reconocemos que, como humanos, somos imperfectos. Y nos levantamos para continuar el viaje.
Es una postura práctica, Se centra en buscar soluciones para una situación. Si es algo que ya ha ocurrido y no hay arreglo, siempre puedo elegir mi respuesta interna. ¿Cómo quiero vivir esta experiencia? ¿Qué puedo aprender de ella para seguir evolucionando? ¿Qué límites necesito establecer? ¿Qué nuevas respuestas puedo dar?
PONERNOS DE NUESTRA PARTE
Significa que, sean cuales sean las circunstancias, nos vamos a brindar nuestro apoyo. Si estamos experimentando un momento de incertidumbre por los cambios presentes o inminentes en nuestra vida, es esencial apoyarnos a nosotros mismos.
Nos apoyamos cuando valoramos cada paso que damos, por pequeño que sea. Nos ofrecemos reconocimiento por los avances y nos alentamos para seguir. Nos apoyamos cuando nuestro diálogo interno y nuestro lenguaje externo crean posibilidades, en lugar de reforzar los obstáculos que ya existen. Nos apoyamos cuando reconocemos nuestra naturaleza humana y no esperamos actuar como súper-héroes.
Nos ponemos de nuestra parte incondicionalmente. Con todo lo que somos, lo que sentimos y lo que vivimos en este momento. Confiando en el proceso de la vida y en que todo lo que sucede es para nuestro mayor bien.
OCUPARNOS EN LUGAR DE PREOCUPARNOS
“Si tu problema tiene solución, ¿Para qué preocuparte? Y si no tiene solución, ¿De qué te sirve preocuparte?” Dalai Lama
Suceda lo que suceda en nuestra vida, es muy importante mantener la calma. Cuando estamos serenos vivimos de mejor manera cualquier circunstancia. La tranquilidad de nuestra mente nos otorga múltiples beneficios, que van desde la salud a la eficacia a la hora de encontrar soluciones.
Conseguir paz mental, en medio de la tempestad, es un desafío. Por regla general, no aparece súbitamente. Requiere un entrenamiento. Cuando a diario cultivamos nuestra mente para que esté en un estado de atención consciente, podemos hacernos cargo de ella y de todo lo que experimenta en tiempos de cambios.
Sentarnos cada día a observar la respiración, aunque sea unos minutos, nos permite darnos cuenta de cuando estamos preocupándonos y, así, poder volver al momento presente, una y otra vez, para ocuparnos de este instante.
En un estado de calma y de claridad mental somos capaces de tomar mejores decisiones y de darnos cuenta de cuál es el próximo paso a seguir. Avanzamos ocupándonos de lo que es necesario en cada momento, en lugar de tratar de resolver todo al mismo tiempo.
FLUIR
“¿Qué árboles se mantienen en pie cuando los vientos arrecian?-preguntó el anciano maestro.
-Aquellos que tienen más raíces.-respondió el discípulo.
-Las raíces son muy importantes, sí, pero más aún lo es la flexibilidad. Si el árbol es capaz de moverse con el viento, sin oponer resistencia, puede sobrevivir a la tempestad.”
Cuando experimentamos un cambio, es muy importante mantener una actitud abierta a diferentes posibilidades. A veces nos empeñamos en que las cosas (y las personas) sean de un modo concreto. Queremos tener razón respecto a la existencia. Cuando no nos obstinamos, miramos las distintas opciones sin prejuicios y pre-conceptos.
Fluir es dejarnos llevar por las señales que la vida nos va ofreciendo, momento a momento. Es ser capaces de cambiar de planes y adaptarnos a las nuevas circunstancias. Es confiar en el proceso de la vida y esperar que ésta nos traiga las mejores opciones.
La única constante de nuestra existencia es el cambio. Aunque en ocasiones nos sorprenda, nos incomode o nos duela, también nos trae maravillosas oportunidades para nuestra evolución como seres humanos.









Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.