La fatiga, grito de auxilio de nuestro cuerpo

Escrito por Gabriela Xochiteotzin P.

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La fatiga crónica se ha convertido en uno de los motivos más frecuentes de consulta médica; en la mayor parte de los casos es posible encontrar una causa, ya sea orgánica o psíquica, pero existe un amplio porcentaje de personas en los que no es fácil identificar qué la genera.

La falta de energía y de motivación, así como la somnolencia y la apatía (un sentimiento de indiferencia o de no importar qué suceda) pueden ser síntomas de fatiga.

La fatiga puede ser una respuesta normal al esfuerzo físico, al estrés emocional, al aburrimiento o a la falta de sueño. Sin embargo, también puede ser un signo de un trastorno psicológico o fisiológico más serio. Cuando la fatiga no se alivia con el hecho de dormir bien, comer saludablemente o tener un ambiente de bajo estrés debe ser valorada por un médico, pues debido a que es una aflicción común, en ocasiones puede pasarse por alto alguna causa potencialmente seria.

En consulta médica el especialista puede determinar la causa de la fatiga de acuerdo a los síntomas que el paciente exprese. Por ejemplo, si una persona se levanta descansada en la mañana, pero rápidamente presenta fatiga con la actividad, puede tener una afección o enfermedad como hipotiroidismo. Si una persona se despierta con un bajo nivel de energía y tiene fatiga que dura todo el día, puede estar sufriendo depresión.

Causas más frecuentes

Existen muchas causas físicas y psicológicas posibles de la fatiga. Algunas de las más comunes son:

  • Anemia.
  • Depresión o aflicción.
  • Dolor persistente
  • Trastornos del sueño como insomnio continuo, apnea obstructiva del sueño (ronquidos) o narcolepsia (excesiva somnolencia diurna).

La fatiga también puede ser parte de algunas enfermedades como:

  • Anorexia y otros trastornos alimenticios.
  • Artritis, incluyendo la artritis reumatoide juvenil.
  • Enfermedades autoinmunes como el lupus o esclerosis múltiple.
  • Cáncer.
  • Enfermedad hepática o renal crónica.
  • Insuficiencia  cardiaca.
  • Diabetes.
  • Desnutrición.
  • Infecciones parasitarias, sida o tuberculosis.

Algunos medicamentos también pueden causar fatiga o somnolencia incluyendo los antihistamínicos para tratar las alergias, medicamentos para la presión arterial, pastillas para dormir, esteroides y diuréticos.

Síndrome de fatiga crónica

Existe un padecimiento más grave en relación a la fatiga, se trata de la Encefalomielitis Miálgica -también conocida con el nombre de Síndrome de fatiga crónica (CFS por sus siglas en inglés). Ésta es una afección de cansancio o agotamiento fuerte y prolongado (fatiga), que no se alivia con el descanso pudiendo empeorar con la actividad física y mental;  no es causado en forma directa por otras enfermedades. Empieza con síntomas seudogripales y dura alrededor de seis meses o más.

El grado de cansancio es tan intenso que disminuye en un 50% la capacidad de la persona para desarrollar sus actividades diarias. Para diagnosticar este síndrome, se descartan primero todas las causas de fatiga más comunes.

Las razones que originan la fatiga crónica se desconocen, sin embargo,  hay varias teorías al respecto como desordenes en los  sistemas celulares ocasionados por alteraciones de tipo endocrino, cerebrales o cambios en la actividad del sistema inmunológico, entre otros.

Los síntomas más comunes para determinar su existencia son la pérdida de memoria y de concentración, dolor muscular, dolores en las articulaciones, inflamación de garganta, de los nódulos linfáticos en nuca o axilas y cefaleas (dolor de cabeza intenso).

También hay otros que pueden aparecer como fiebre, problemas de sueño, sequedad de boca y ojos, mareos, congestión, diarrea, fluctuaciones en el peso, vómitos, alergias,  infecciones, cambios de humor brusco, tristeza, ansiedad, depresión y ataques de pánico.

Esta enfermedad es de difícil diagnóstico y hasta es frecuente que el paciente ignore que la padece, ya que es frecuente que deambule de una consulta a otra durante un largo período antes de ser diagnosticado correctamente.


Los expertos reconocen que su tratamiento es complicado y de larga duración.  Actualmente no se dispone de un tratamiento efectivo para el síndrome. El procedimiento terapéutico es complejo y obliga a combinar diferentes modalidades terapéuticas. El objetivo es el alivio de los síntomas. El médico, junto con el paciente, ha de desarrollar un programa adaptado individualmente que proporcione la máxima percepción de mejoría. En cuanto a su curación, en la gran mayoría de los casos el síndrome de fatiga crónica llega a ser invalidante.

Disfruta tu día con energía

Diversos hábitos en nuestro estilo de vida pueden ser desencadenantes de fatiga, cansancio o agotamiento. Procura integrar hábitos saludables para gozar de una mejor calidad en tu día a día:

  • Evita el estrés prolongado. Si estás expuesta a largas jornadas laborales o de mucha tensión, tómate tiempos de descanso, camina, respira profundamente en varias ocasiones o cambia de actividad momentáneamente.
  • Procura una alimentación saludable ingiriendo diariamente frutas, verduras y cereales integrales.
  • Reduce o elimina el consumo de bebidas alcohólicas y estimulantes. Aunque puedan producir una sensación momentánea de alivio suelen empeorar el problema.
  • Reduce el consumo de grasas saturadas.
  • Realiza algún tipo de actividad deportiva acorde con tus posibilidades físicas.
  • Mantén un horario de sueño adecuado.

Mantente activa con alimentos saludables


Alimentos que aportan nutrientes a nuestro organismo para mantenernos activas

  • Miel: Aporta azúcares rápida y fácilmente aprovechables para el organismo además de pequeñas cantidades de vitaminas. Su uso debe ser moderado
  • Uvas: Aportan una buena cantidad de vitaminas, minerales y azúcares.
  • Ajo: Es tonificante,  vigorizante y efectivo contra infecciones virales.
  • Frutas y verduras crudas : Ricas en vitaminas, minerales y fitonutrientes.
  • Berros: Aumentan el apetito y son tonificantes.

Suplementos nutricionales

  • Potasio y magnesio: Son potencialmente beneficiosos para las personas con fatiga persistente. Las personas con enfermedades cardiacas o renales no deben consumir estos minerales sin consultar con un especialista.
  • Vitaminas A y E: Son estimulantes del sistema inmune.
  • Vitaminas del grupo B: Son vitaminas indispensables para el buen estado del sistema nervioso, además de aumentar los niveles de energía.
  • Vitamina C: Tiene efectos antivíricos, favorece la función adrenal y refuerza el sistema inmunológico.
  • Selenio: Su deficiencia inhibe la resistencia a las infecciones.

Fuentes: Entrevista Depresión y estrés. Dra. Liliana Gómez Sorchini, psicoanalista. Miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México. Dr. Alberto Labra Herrera. Otorrino, Sociedad Mexicana para la investigación y medicina del sueño. Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina, UNAM. Dra. Patricia Sosa. Médico Internista con sub especialidad en  reumatología.

Gabriela Xochiteotzin P

gabriela-xochiteotzin-pea-perfilGabriela Xochiteotzin Peña

Socia Fundadora de Plenilunia 

Web

México

Socia Fundadora de Plenilunia, S. C. salud Plena para la Mujer; editora y directora editorial de la revista Plenilunia y, actualmente Dir. de Contenidos. Colaboradora por más de tres años del Suplemento Tu Salud del periódico El Economista, México, entre otros. En cuanto a Salud llevo largo rato escribiendo en diferentes medios. Los artículos que publico los quiero compartir con mujeres interesadas en el cuidado de su salud. También, para profesionales interesados en conocer datos sobre salud pública en México, padecimientos que afectan a la población mexicana, Salud Sexual y Reproductiva, bienestar y prevención. Algunos datos profesionales

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